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Por qué un cuerpo sano nos permite tener una mente sana

By | 14 septiembre, 2018

Por qué un cuerpo sano nos permite tener una mente sana

Durante la pasada década, tras numerosos estudios realizados con animales y personas, se ha comprobado que el ejercicio físico mejora la capacidad de aprender y recordar. El mens sana in corpore sano de toda la vida, vaya, pero con pruebas científicas. No obstante, los detalles específicos de esta relación entre cuerpo y mente se mantenían en una nebulosa que nadie había conseguido descifrar. ¿Es bueno el ejercicio previo o posterior a la concentración mental? ¿Durante cuánto tiempo debemos ejercitarnos? ¿Se trata de una actividad intensa o relajada? Las anheladas respuestas a esas preguntas (“por favor, por favor, que sea beneficioso un ejercicio físico relajado y breve…”) ya están aquí.

Dos nuevos estudios han abordado estas cuestiones. Ambos concluyen que la duración y la intensidad de cada actividad pueden, sin lugar a dudas, afectar a nuestra capacidad cognitiva, aunque no necesariamente de manera beneficiosa (hay esperanza para los más vagos).

Dos días más tarde, las alemanas respondieron a unos test acerca de su nuevo vocabulario. Todas ellas podía recordar algunas palabras nuevas, pero las mujeres que habían montado en bici mientras escuchaban los pares fueron las que mejores resultados obtuvieron: habían hecho ejercicio moderado al tiempo que tenía lugar el proceso de memorización. Tenían claramente mejor recuerdo de la nueva información y la diferencia era notable con el grupo de aquellas que habían hecho ejercicio antes de aprender nuevas palabras.

Los resultados parece que no dejan lugar a dudas. No obstante, contrastan considerablemente con los hallazgos que se presentaron en mayo en el encuentro anual del American College of Sports Medicine en Indianápolis.

En este caso, once universitarias leyeron un capítulo denso de un libro de texto de la facultad en dos ocasiones: primero, sentadas tranquilamente y, otro día distinto, mientras hacían ejercicio enérgicamente en una máquina elíptica durante 30 minutos. Inmediatamente después de cada sesión, las estudiantes realizaban un test sobre lo que acababan de leer. Dicho test se realizaba de nuevo al día siguiente de cada prueba.

 

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