Hablemos del cancer y la cura…

Hablemos del cancer y la cura…

Seguimos pensando que la enfermedad o la desgracia es un castigo que viene de “no se sabe bien de dónde” y que simplemente somos víctimas. La enfermedad es una forma de darnos tiempo para cambiar. Es un mecanismo de defensa o, como dice Hamer, un programa biológico sensato de la naturaleza. Tenemos que dejar de luchar “contra” ella como si fuera un enemigo externo y tener la humildad de comenzar a pensar que es una parte de nosotros y que está gritando que algo no anda bien.

El indicador principal de que una persona comienza a curarse es cuando introduce un cambio en su vida, lo que la enfermedad nos está avisando que hagamos. El mundo que hemos creado es el que nos hace tan difícil afrontar esos cambios que, en el fondo, todos sabemos que deberíamos realizar. Cuando no los conseguimos no es porque no creamos que sean necesarios, sino porque parecen superiores a nosotros y nos sentimos incapaces de ello.

Sin embargo, a veces, solo con aceptar humildemente nuestras carencias puede venir la curación. La obcecación no lleva a nada y mucho menos la negación o el creer que la curación va a venir de otros o de un “producto” a consumir. Volvemos al mismo error: creer que todo se basa en consumir. Es momento ya de dejar de buscar la panacea en un remedio externo. No hay ningún producto o técnica que cure el cáncer siempre. Sin embargo sí hay pacientes que superan el cáncer. Deja de considerar al remedio externo como a la única ayuda posible. El remedio externo puede darte otro tiempo pero “nunca” te curará por sí solo.

Actualmente el sistema sólo nos ofrece “destrucción” del cáncer, tratamiento de síntomas o sedación terminal. Y cuando un paciente quiere creer que hay otras salidas no tiene prácticamente apoyos de la red social, por lo que continuamente cae en el pánico y desiste. Tenemos miedo a nuestro propio poder porque es “el gran desconocido”. Hace falta primero comprender esto para que luego podamos ser dueños de nuestras vidas. Y para ello la única herramienta es la información y, sobre todo, la meditación. Aprende a meditar y practícalo todos los días, no hay otra salida.

El paso que denota que una persona está empezando a sanar es cuando observamos que hace un cambio. Todo cambio significa esfuerzo y responsabilidad, así como dolor por el desapego de lo pasado o lo erróneo que debemos desechar, generalmente creencias. Por eso muchos van a la medicina alternativa y acaban finalmente en la convencional que es lo que querían de verdad. Otros en la medicina convencional, sin ni si quiera planteárselo, de pronto se ven en una consulta de la otra medicina y les va bien. Otros sienten que deben usar los dos caminos. Algunos, que en su vida han hecho nada espiritual, acaban meditando y cambiando drásticamente su vida y otros, que siempre han creído ser muy “elevados”, de repente comprenden que lo que tienen que aprender es difícil y deciden “abandonarse”. Cada uno tiene un proceso y lo sigue. Las cosas no son por casualidad, a cada uno le llega lo que necesita, los esfuerzos sólo indican que no estás en “tu” camino.

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